Itinerantes
Lima, una mirada
Fotografías de Fidel Carrillo


PRESENTACIÓN

Fidel Carrillo

Jacinta y Justiniano se llaman mis padres, son ancashinos de pura cepa. Ellos formaron parte de la primera oleada de migrantes que llegaron a Lima en el año 1950. Este fenómeno social originó que Lima y la cultura andina se integren y dieran nacimiento a otras nuevas Limas: los conos Norte, Este y Sur.

Yo viví en el cono Norte, en Comas, gran parte de mi vida. Allí mis padres se instalaron y forjaron un hogar a punto de sudor y lágrimas junto a todos sus hijos. Fui testigo del emprendimiento de muchos, del crecimiento de otros y la ruina de algunos. Hace 15 años me casé y mudé al distrito de Pueblo Libre. A Comas regreso religiosamente todos los fines de semana para visitarlos. No hacerlo me genera pequeñas angustias, mi cordón umbilical con mi lugar de origen nunca se ha cortado, al contrario, se ha fortalecido con la distancia y el tiempo. Conectarme, desconectarme y reconectarme con el lugar donde se cimentó mi identidad es mi patrón de vida.

Como hijo de migrantes tengo una mirada provinciana de esta Lima que me permite contemplarla con mucha nostalgia bajo un prisma colorido, con sabor a tierra, donde la iconografía andina siempre está presente. Sin proponerme, creé un ideario personal  sobre esta Lima que acogió a mis padres. Idealicé  sus calles, cerros y barrios antes de ser fotógrafo. Ya con una cámara en mano, ,siempre estoy a la búsqueda de situaciones cotidianas irrepetibles y únicas dentro de la estética que han instalado los nuevos limeños en la capital. Ahora Lima es policromática, llena de matices, de muchas dimensiones, donde se fusiona lo indígena, costeño y amazónico.

El 74.3% de los limeños son migrantes de primera o segunda generación. Lima se ha convertido en la extensión de los sueños de esos millones de personas, la prolongación de sus lugares de origen. Ya no se sienten tan extraños como lo sentían hace décadas. La migración es un tema transversal donde todos estamos involucrados.

Esta muestra es un trabajo fotográfico que no pretende ilustrar una problemática social sino construir nuevas formas de tolerancia y entendimiento de la cultura  y de la concepción de vida del migrante en nuestra capital.

Quiero presentar un pedacito de mí, una mirada entre millones de miradas que existen en Lima.

LIMA, UNA MIRADA

Mayu Mohanna

Sobre las faldas de un castillo de colores personas se deslizan cuesta abajo. Detrás de este palacio para jugar, saturado y radiante, está el cerro San Cristóbal. El juego inflable parece haberse tragado todo el color del mundo; detrás de él, el paisaje es gris, como siempre hemos creído que es Lima. La yuxtaposición de los dos apus en esta fotografía de Fidel Carrillo, desmiente este lugar común. La Lima que vemos en sus fotografías está lejos de ser gris.

Fidel Carrillo nació en Lima, pero no se define como limeño. Él dice que es de Comas; ha heredado el espíritu migrante de sus padres ancashinos. Estudió la carrera de periodismo, aunque su obsesión estaba en la imagen fija. Su formación fotográfica es autodidacta. Antes de poder costearse su primera cámara de fotos, escrutaba los ejemplares de segunda mano de revistas de fotografía que compraba en La Colmena y coleccionaba viejas ediciones de Caretas, cuyas fotos estudiaba acuciosamente. Se subía a la línea Santa Cruz-Retablo-Comas y hacía el viaje ida y vuelta, hasta el paradero final, mirando a la gente a través de la ventana del bus, convertida en un visor. Desde 1994 se dedicó al fotoperiodismo. Durante estos 25 años forjó, paralelamente, uno de los más importantes ensayos fotográficos artísticos y documentales sobre Lima.

Carrillo está inserto en la tradición del ensayo fotodocumental sobre la Lima migrante que iniciaron Jaime Rázuri, desde los ’80, y Daniel Pajuelo, durante los ’90. Los tres hicieron el mismo recorrido geográfico por los Conos y el Centro de Lima. Tanto Rázuri como Pajuelo empezaron adscritos a la tradición europea de la fotografía documental clásica, en blanco y negro, con una observación cercana de la marginalidad. En Carrillo el color andino que los migrantes y sus descendientes llevan en la memoria irrumpe en la imagen; las escenas están embebidas de la estética migrante. Esta Lima no es ya marginal; las fotografías de Carrillo –desbordantes, efervescentes– reflejan la vida de las mayorías limeñas, vistas desde dentro.

Fidel vuelve una y otra vez a los lugares que lo cautivan y se sirve de ellos como escenografías. Sus personajes conviven yuxtapuestos en distintos planos donde la luz y las sombras transforman lo cotidiano en fantástico. Los parajes de la Sierra, el abolengo criollo y el consumismo occidental conviven en armonía dentro de sus imágenes, con ironía y humor. Aquí, la identidad es vivida a plenitud. Fidel toma el tan mentado caos limeño, lo recompone y nos lo devuelve transformado en arte. El comentario social, siempre presente, deja entrever una experiencia de pertenencia y orgullo, donde las distintas culturas cohabitan en paz. La integración que estamos esperando los limeños desde hace décadas está representada en sus fotografías. Esta es la Lima actual, una en la que no viene al caso categorizar ni segmentar. En ella un gobelino, ese infaltable elemento de la vieja decoración limeña, se encuentra muy a gusto convertido en una carpa que sirve de baño en un cementerio informal. En sus fotografías, la ciudad se siente bien consigo misma. Tal vez porque en ellas Lima habla con su propia voz.

Fidel Carrillo

(Lima, 1969)

Estudió Ciencias de la Comunicación en la Universidad de San Martín de Porres; pero decidió cambiar la máquina de escribir por la cámara fotográfica. Ha trabajado como reportero gráfico en los diarios La República, en Liberación, El Comercio y Perú 21. En este último permaneció once años, de los cuales cinco ejerció como editor gráfico. Colaboró con las agencias AFP y AP durante las épocas más duras de la historia política del Perú, como fue la del segundo gobierno de Fujimori. Su larga experiencia en medios escritos ha otorgado una mirada documentalista a su trabajo fotográfico, donde confluyen su pasión por el color y el equilibrio de la imagen. Fidel Carrillo hace mucha fotografía de calle y ha trabajado varios proyectos personales sobre temas de migración e identidad. Actualmente se desempeña como fotógrafo freelance.

 

 

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