ELLAS
La mujer en la fotografía del sur andino, 1895-1945

En el mes del Día Internacional de la Mujer se inaugurará la exposición “ELLAS. La mujer en la fotografía del Sur Andino 1895-1945” en el Centro Cultural Inca Garcilaso del Ministerio de Relaciones Exteriores. Con la colaboración de las colecciones y archivos fotográficos más valiosos de la región, la muestra es el resultado de las investigaciones digitales del Photo Archive Project, a cargo de Peter Yenne y Adelma Benavente, también curadores de la exposición.
La muestra, que forma parte de las actividades por los 20 años del Centro Cultural Inca Garcilaso, incluye cerca de 100 imágenes de notables fotógrafos como los arequipeños Max T. Vargas, Carlos y Miguel Vargas (discípulos del anterior), Emilio Díaz y Manuel Jesús Glave; así como de artistas de la Escuela Cusqueña: Abelino Ochoa, Crisanto Cabrera, César Meza, Enrique Macías, Horacio Ochoa, José Gabriel González, Juan Manuel Figueroa Aznar, Miguel Chani, Vidal González y Pablo Veramendi.
La representación de la mujer ha sido un tema central de la fotografía desde su invención. A lo largo de los años, la naturaleza de esa imagen y las circunstancias que la rodean han generado un animado debate entre artistas, académicos y críticos de la cultura popular. La exposición busca promover el diálogo ofreciendo una nueva perspectiva sobre la historia fotográfica del Perú.
Las tres generaciones de fotógrafos presentadas en la muestra tienen mucho en común: fueron maestros y aprendices, amigos y competidores y, como en el caso de la mayoría de las ocupaciones “no domésticas” de la época, todos eran hombres. Se asentaron en Arequipa y Cusco; algunos trabajaron también en otras ciudades. Y, aunque ninguno provenía de familias adineradas, todos encontraron en la fotografía una manera de ascender en la sociedad y dejar su huella en el mundo. Capturaron la vida cotidiana del Sur Andino, reflejando, en la enorme variedad de sus imágenes, la sociedad multifacética de la región a inicios del siglo XX, cuando el arraigado orden provinciano basado en clase, raza y sexo fue sacudido por levantamientos indígenas, ideologías radicales, presiones económicas y llamados urgentes de reformas políticas, justicia racial e igualdad de género.
Las fotografías presentadas revelan los roles cotidianos y, aun así, ampliamente divergentes de las mujeres de esos tiempos. En un extremo de ese imaginario social aparecen las mujeres como paradigmas de belleza y virtud, dedicadas al cuidado de sus esposos e hijos, y atadas de por vida al hogar. Esta visión romantizada y masculina, que encuentra su máxima expresión en la obra de Max T. Vargas y sus discípulos, Carlos y Miguel Vargas, también figura en los retratos de otros artistas como Miguel Chani.
En los años 20 empieza un cambio marcado. A medida que se desmorona el estereotipo romántico y rígido de las mujeres, aparece un abanico más extenso de roles e identidades que éstas empiezan a reclamar en la sociedad andina. Cada vez más el retrato se convierte en un proceso colaborativo, caracterizado por un sentido de confianza y complicidad mutua entre el fotógrafo y sus modelos, que les permite expresar incluso los aspectos más privados de sí mismas, incluida su sexualidad.